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hd1p #109 – Olla a presión

"Asunto: hd1p #109 - Olla a presión"

"Supongo que no has vivido en Inglaterra. Pero es posible que hayas escuchado aquello de que no es fácil entender a los ingleses."

"La clave de toda la frase es aquello de que 'a veces puede ser un poco difícil hablar con él'."

Se llamaba Paul. Y en este caso no te miento. Pasó hace mucho tiempo y hay muchos Paul en el mundo.

 

Era el jefe de proyecto de un proyecto en el que estaba yo trabajando en mis años en Londres.

 

Era (es) inglés. La verdad que un tipo peculiar.

 

Voy a descarrilar un momento y luego vuelvo…

 

Supongo que no has vivido en Inglaterra. Pero es posible que hayas escuchado aquello de que no es fácil entender a los ingleses.

 

Y esto tiene dos significados. El literal (que acostumbrado a hablar en inglés con otros extranjeros, el inglés de un inglés pues no lo entiendes). Y luego está el sentido algo más figurado.

 

Es decir, un inglés es lo contrario de un holandés. Quizá con esto te has quedado igual.

 

Si a un holandés le caes mal, te dirá que le caes mal. Si a un inglés le caes mal, nunca te dirá que le caes mal.

 

Es decir…para entender lo que in inglés te dice tienes que atender muy mucho a pequeñas sutilezas de su lenguaje…que en un principio ni las hueles.

 

El caso es que antes de trabajar con Paul, yo pregunté a otro compañero de la oficina que qué tal era Paul.

 

«He is really smart. Very organised. He knows a lot about retail. Sometimes he might be a little difficult to talk to. But great guy.»

 

Supongo que lo anterior se ha entendido. No quería perder la esencia del mensaje :p:p.

 

La clave de toda la frase es aquello de que «a veces puede ser un podo difícil hablar con él».

 

A ver cómo lo explico. Lo normal es que mi compañero no me dijese nada malo de Paul. Ese «a veces…un poco»…es un mensaje que hay que captar. Y que yo (recién llegado a la isla), no capté.

 

Total, Paul era un bicho raro. Muy raro. No llegué a saber si era muy listo y todo aquello…pero raro era de narices.

 

Entonces…volviendo al tema que nos traía a este correo.

 

Yo estoy recién aterrizado en el proyecto. El proyecto donde Paul era mi jefe.

 

El caso es que avanzaban los días. En el equipo trabajábamos hasta las tantas cada noche. A mi amigo Paul se le veía cada día más tenso. No nos hablaba mucho. Pero empezaba a haber fricciones con el cliente.

 

Luego en las reuniones internas, con Paul y nuestros jefes «más mayores», Paul presentaba todo como si fuese como la seda.

 

No era así. Nosotros (el equipo) cada vez más hundidos en trabajo. Y el cliente, estaba perdiendo la paciencia. Paul (no sé si te dije, era raro), se había convertido en una especie de olla a presión.

 

Yo no estaba en su cabeza. Pero diría que los Pascales no dejaban de subir . Y él no era capaz de pedir ayudar a «nuestros jefes». Bueno, no pedía ayuda a nadie.

 

Parecía que intentara lidiar él solito con todos los problemas del mundo. Pero tampoco era capaz de tomar decisiones que ayudasen a que los problemas se desatascasen.

 

Un día llegó a su límite. Ataque de ansiedad. Y tuvo que salir del proyecto.

 

Le reemplazó un americano, Jorge (también es su nombre, porque creo que también hay muchos Jorge). Super majete, y muy listo. Un poco friki, pero majete.

 

Gracias a él y a pesar de que las jornadas siguieron siendo intensas, logramos enderezar un proyecto que tenía muy mala pinta. Grande Jorge (por cierto se dice Llorch, no le llames Jorge).

 

¿A qué te suena lo anterior?

 

Esta situación sucede incluso en el mundo corporativo/gran empresa, donde uno tiene múltiples palancas de apoyo (o debería tenerlas).

 

Pero cuando la empresa es tuya, no es nada sencillo saber qué hacer con la olla a presión.

 

Si estás ahí, busca un apoyo.

 

No vas a poder traer un Llorch para que te reemplace, pero busca formas de construir una red de soporte.

 

Para tener una perspectiva externa. Para desahogarte. Para que alguien “rete” lo que estás pensando. Para obligarte a verbalizar lo que tienes en la cabeza…

 

Algunas ideas dónde buscar…

Un mentor, empresario con cierto éxito que haya pasado por tu posición (y al que le pueda resultar gratificante colaborar con una empresa más joven)
Una asociación de empresarios de tu ciudad
Incluso clientes (empresarios) o proveedores con los que tengas una relación cercana pueden suponer un punto de apoyo
Ya imagino que hasta los 200 correos no habremos construido un mínimo de confianza, pero si lo anterior no te encaja, prueba a darle a “reply”

Un saludo.

 

No te olvides – comparte un tema del que quieras que hablemos o cuéntanos un reto que estés teniendo con tu empresa. No vale lo de “ya mañana lo hago”.

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