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hd1p #145 – Y ahora…¿qué hacemos con la empresa?

"Asunto: hd1p #145 - Y ahora...¿qué hacemos con la empresa?"

"La cuestión es: ¿le dejas la empresa a los hijos o la vendes y les entregas billetes?"

"¿Mi posición?"


Volvemos al lunes. A los temas que vienen de los lectores.

 

Aunque últimamente tampoco le hago tanto caso. Hoy hacemos una “mezcla”. Vamos a hablar de un tema del que hablé hace poco con otras 3 personas, todos en la lista de distribución, con diferente tasa de apertura…;p;p.

 

Todos ellos con empresa. O ahora o han tenido empresa(s) y la(s) han vendido.

 

La cuestión es: ¿le dejas la empresa a los hijos o la vendes y les entregas billetes?

 

Para poner un poco de foco, el debate se centraba en situaciones en las que tienes más de un hijo. Si no, la cuestión parece más sencilla de resolver.

 

Y además nos centrábamos en situaciones en las que la mayor parte de los activos son la propia empresa (si hay 3 hijos, la empresa vale €10m y hay €20m en el banco…fácil, fácil).

 

Pues resulta que me encontré sólo en el debate. Todos mis contertulios eran de la opinión de vender la empresa y repartir billetes.

 

Simple. Limpio. Y evita problemas entre hermanos.

 

Yo era más de la opinión (romántica) de que la empresa continuase en manos de los hijos, generación tras generación…ya sabes.

 

Grupo Bosch. Grupo Tata. Grupo Marriott.

 

Pero el argumento para repartir billetes era muy claro: evitar que los hijos acaben «a tortas» repartiéndose o despedazando la empresa entre juicios y abogados.

 

Para ilustrar este punto también hay ejemplos hay de todos los colores. Samsung, Swaroski, Aldi, El Corte Inglés,…

 

¿Mi posición?

 

Primero: la sucesión de la empresa no es una imposición, simplemente una opción para los churumbeles. Si no quieren empresa, pues billetes (si es que da para más que «cero patatero»).

 

Segundo: si la empresa tiene un tamaño, puede ser factible vender una parte de ella (o buscar financiación), de forma que se puedan repartir billetes a todos los hijos menos al que quiera seguir con la empresa.

 

Por último: aún en el caso “peliagudo” (sólo está la empresa, no se puede romper, no hay financiación y sólo uno de los hijos la quiere), buscaría la forma de que la empresa continuase.

 

Definiendo un acuerdo familiar (pacto de socios) entre hermanos de forma que se reparta la propiedad y se defina la gestión de la empresa de la manera que minimice riesgos y maximice las probabilidades de continuidad.

 

Mi argumento adicional: está muy bien construir una empresa, pero si por el camino no has sido capaz de educar a tus hijos para que en una situación “de abundancia” no se tiren los trastos, quizá haya que poner el foco en otra cosa.

 

¿Contra-argumento de mis compañeros? Muy bonito el mundo idílico, pero además de hijos tienes hijos políticos. Así que cuidadito con las curvas.

 

¿Contra-contra argumento? La vida es así. Con sus cosas bonitas y feas. Y el que algo quiere, algo arriesga (en el contexto de que haya un hijo que quiera continuar con la empresa).

 

Tema delicadito, ¿no?

 

Ah, una cosa más. También hablamos de la diferencia entre propiedad y gestión. Porque también salieron ejemplos positivos donde los hijos mantuvieron la propiedad del accionariado, pero la gestión se delegó en un equipo preparado para ello.

 

Opciones para todos los gustos.

 

¿Tú qué opinas? ¿Ya has pasado por retos sucesorios “interesantes”?

 

Mañana martes. Mañana más.

 

Te iba a decir que en las mentorías vamos a hablar de estos temas “familiares y sucesorios”, pero no es cierto, no vamos a tocar estos temas.

 

Pero sí vamos a tocar temas muy importantes…relacionados con la estrategia de la empresa, con tu sistema de ventas, con la estructura del equipo, con las operaciones y los procesos financieros.

 

De forma que puedas construir una Empresa y tener dentro de unos años que pensar en si la vendes o se la dejas a tus hijos. Ya sabes, vamos a buscar problemas.

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