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hd1p #155 – Hoy filosofamos

"Asunto: hd1p #155 - Hoy filosofamos"

"Primero la superficie: escribo correos con los que he validado una idea de negocio."

"Sobre el primer comentario."

Vuelve a ser lunes, hablemos de temas relacionados con los lectores.

 

En una cadena reciente de mensajes con un lector, éste me preguntó que por qué escribía estos correos (había en la conversación implícito un mensaje de «qué necesidad tienes de exponerte»).

 

Y me pareció interesante entrar un poco al fondo del asunto.

 

Primero la superficie: escribo correos con los que he validado una idea de negocio. Ahora lanzo el proyecto empresarial y con él espero ganar dinero. Y ojalá sea mucho (mejor que poco, creo).

 

Para que nadie me llame hipócrita, que no me gusta 😛.

 

Pero hay más. Y me traigo un debate que leí hace poco en las redes y del que me voy a aprovechar:

 

Al parecer un fundador de esos exitosos decía algo así como (pongo comillas, pero no es literal, es sólo para darle un toque más real):

 

“Lánzate a hacer cosas. Ten éxito, fracasa, lo que sea. Al final te crees que eres muy importante y eso te lleva a no hacer cosas (por si te salen mal), pero en realidad no importas nada”.

 

Sobre lo anterior había un tío con el que estoy conectado que le hacía un vídeo de un par de minutos donde venía a contestarle:

 

Claro que importamos. Porque cada cosa que hacemos impacta en los demás
Y esas personas, si son impactadas de forma positiva (por ti), replicaran o mostrarán algunos de esos aprendizajes
Y esos comportamientos serán observados por otros, quienes a su vez incorporarán en su hacer aquellas cosas que vean positivas
Y así persona a persona, generación a generación, lo que hagas cada día puede tener un efecto positivo (o no) mucho más allá de tu existencia

Blanco, negro. Negro, blanco.

 

Pues probablemente gris, ¿no?

 

Me parece muy interesante sacar lo mejor de cada uno de los dos comentarios.

 

Sobre el primer comentario.

 

Hablaba con Felipe el otro día acerca de la cantidad de buenos profesionales que están “atrapados” en el mundo corporativo. En trabajos de ****da que les pagan bien y les dan reputación, pero que ni les motivan ni les llenan.

 

Ahí me parece clave. Que no importas nada. A (casi) nadie. Y si le pones un poquito de perspectiva, que en 200 años nadie va a saber ni tu nombre.

 

Así que deja de preocuparte por lo que otros piensan de ti. Y haz lo que realmente te apetezca. Y mete la pata hasta el fondo. Y en el peor de los casos, vuelves a buscar un trabajo de ****da.

 

Aterrizado a nuestro (mi) caso. Si estoy construyendo Dosplanos (y la cosa va por buen camino), ¿qué necesidad tengo de exponerme?

 

La respuesta…¿y a quién le importa? Mis amigos/familiares no van a pensar peor de mí por escribir estos correos (asumiendo que los lean). Y los que no son ni lo uno ni lo otro…qué más me da lo que piensen.

 

Útil para quitarte la tontería de la cabeza.

 

¿Y sobre el segundo comentario?

 

Pues si tienes menos de 30 años, creo que no te aplica demasiado. Estás en fase de aprender. Es mi opinión, ahora me das caña.

 

Pero a partir de los 40 (casualidades de la vida que justo he cruzado esa barrera este año), empieza a ser el momento de compartir lo que has aprendido con otros. ¿O no?

 

A los 6 se te caen los dientes. A los 18 aprendes a conducir. Y a los 40 creas una newsletter.

 

Ley de vida.

 

Ahora más en serio. Conforme uno cumple añitos parece razonable que tenga una cierta responsabilidad por transmitir una parte de lo que ha aprendido al resto de mortales.

 

Obviamente a sus hijos. Pero también a compañeros de trabajo. O simplemente a cualquier persona que no haya adquirido aún los conocimientos que él ya tiene.

 

A ver si no cómo aprendió uno. Sí claro, cole y uni. Pero también de los libros que alguien escribió. De los periódicos que otros escribieron. De las entrevistas que otros hicieron. Y de sus jefes. Y de sus compañeros.

 

¿No te pasa que tienes en la cabeza algunas frases o ideas de terceros, que te las mostraron en algún momento, y tú ahora repites como un loro?

 

Cuando yo era un moco, mi profesor de filosofía dijo en una clase “cuando las palabras no superan el silencio, es mejor callarse”.

 

Han pasado 30 años y ahí están grabadas esas palabras. Y fíjate qué cosas, que hoy alrededor de 1.000 personas están leyendo esa frase. ¿Se le quedará a alguien grabada y la repetirá dentro de 20 años?

 

Así que ni blanco ni negro. Gris.

 

No te consideres tan importante como para dejar de hacer lo que te apetezca. Ni te consideres tan poco importante como para no compartir lo que aprendiste con los que están a tu alrededor.

 

Espera, que me queda cerrar el correo…

 

Y estaba yo pensando que qué mejor manera de transmitir el conocimiento…que en unas mentorías organizadas a partir de septiembre. ¿Y por qué no son gratis si la idea es compartir el conocimiento? Lo tienes arriba, justo encima de la carita que saca la lengua.

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